martes, 10 de marzo de 2015

Auto compasión

Las personas deberían remitirse únicamente a hablar sobre lo que aman, y quedarse callados a cerca de lo que no. Es sumamente molesto oír como alguien intenta ser objetivo, cuando en realidad no lo es. Como tratando de auto compadecerse de su odio. Hubiera preferido que solo asintiera con la cabeza discretamente y guardara un penetrante silencio. Valoro la discreción lo admito, y estoy completamente en contra de la auto compasión. Supongo que hay una pequeña parte de mi que es un poco anticuada. Y el hecho de estar en una ciudad tan distinta a mi ciudad natal incrementa increíblemente mi desprecio por este tipo de gente. Todos aquí parecen tener lo mejor de ambos mundos. Desde que vivo aquí, no he podido entablar una sola conversación con ningún ser que sea capaz de no utilizar una hipérbole en todo lo que sale de su boca. Para todos aquí las cosas son indudablemente mejores. "El es el mejor profesor del mundo" "Esta es la mejor comida que existe". Como si hubieran probado todas las variedades de profesores y comidas, lo cual como todos sabemos es logísticamente imposible.
Además de que claro, pasar gran parte de tu tiempo con libro de más de 500 páginas te vuelve un ser muy observador y crítico. Como el mismísimo Eclesiastés afirmó, "Aquél que multiplica sus conocimientos, multiplica su dolor".
Pocas cosas desde que estoy aquí han logrado movilizar un poco mi corazón empalagoso. Creo que una de las cosas que más amo de estar aquí, es el sentimiento de que cualquier cosa es posible, aún así estés a años luz de lograrlo. Así como también mi reciente descubrimiento de que si sustituyo el ruido de las bocinas y el transito así como también los gritos y las personas, que no logran comprender el respeto hacia la vía pública por un poco de Drexler, y un indie sutilmente alternativo, las calles de Montevideo pueden volverse insoportablemente hermosas. Como a veces pasamos tantas veces por el mismo lugar y no notamos lo lindo que es hasta que dejamos de ver, y comenzamos a mirar. También creo que todo mi odio hacia las personas de aquí, se debe a que siempre es difícil adaptarse a nuevos sitios, el cambio jamás pero jamás es simple. A diferencia de la gente de este lugar y no soy de la generación, "déjame contarte cada detalle sórdido y espantoso de mi vida para no sentirme tan mal, y de cierto modo compadecerme de tu vida que es aún peor".
En fin, sigo esperando sentirme más firme de algún modo. Espero no ser la única oruga que aún teme convertirse en mariposa. Y espero que nadie más haya tenido que pasar por esta adaptación cinematográfica que poco a poco termina, conforme aprendo a sobrellevarla, con un libro. Por supuesto.